La Coctelera

The Watcher and The Tower

Blog acerca de cómics, libros, música y lo que tenga a bien su autor.

7 Octubre 2008

Música: A Passion Play, de Jethro Tull.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

En aquel año clave para la historia del rock que fue 1973, apareció el sexto álbum de estudio de Jethro Tull, A Passion Play. Ian Anderson, el líder de la banda, es un músico de innegable talento, carismático animal de escenario que ocultaba tras una fachada de juglar histriónico una inteligente y personal visión de la música y del negocio, sabiendo además reinventarse con el paso de los años sin renunciar a su propia forma de hacer las cosas, y sacando siempre lo mejor de los muchos y excelentes músicos que han ido y venido de la cambiante formación de Jethro Tull. En A Passion Play a Anderson (flauta travesera, voz, saxofón, guitarra acústica) lo acompañaron Martin Barre, su fiel escudero, un guitarrista genial (aunque poco reconocido) que milita aún en la banda desde su segundo LP, Barriemore Barlow a la percusión, el excelente bajista Jeffrey Hamond y John Evan al piano, teclados y sintetizadores.

El grupo venía de dos exitazos consecutivos con Aqualung y Thick as a Brick, pero con A Passion Play se dio una frecuente paradoja: el trabajo de mayor calidad vapuleado por la crítica e ignorado por el público. Fue el primer batacazo comercial de una banda que hasta ahora sólo sabía ir hacia arriba. La crítica lo tildó de excesivo, oscuro, complicado, pretencioso. Y sí, lo era. No es un disco accesible o fácil. Hasta Thick as a Brick, otro excelente trabajo, cedía con ciertas melodías y fórmulas que llegaron con facilidad al gran público atravesando la complejidad del álbum. Pero en A Passion Play no hay concesiones: es el trabajo arrogante de un músico que puede permitirse serlo, como todos los genios, en todas las artes. Es el resultado de un talento exultante, decidido a ignorar reglas preestablecidas y romper con todo lo que se espera de él. Fue la cima creativa del grupo, también, el disco que nunca superaron. Y no es que álbumes como Songs from the Wood, Warchild, Heavy Horses o Crest of a Knave sean malos, ni mucho menos. Es que A Passion Play fue otra cosa.
Es un disco con una música enrevesada, compleja, endiabladamente compleja. Un disco que sube y baja en intensidad y que, recurriendo a un hilo narrativo (la muerte y resurrección de Ronnie Pilgrim) construye una maravilla imprevisible en la que es imposible predecir el próximo movimiento. Por supuesto que eso desconcierta y desanima a muchos oyentes, pero simplemente con insistir una segunda vez, comienza a disfrutarse de las excelentes secciones de guitarra acústica, en las que la voz de Anderson suena como nunca lo hizo, los largos instrumentales con movimientos totalmente progresivos, en los que destacan las líneas de bajo interpretadas por Hamond, realmente complejas, las capas de sintetizadores, y las maravillas que compuso Anderson para interpretar con saxofón, instrumento que aquí alterna con su característica travesera, también fantástica. El equilibrio conseguido en A Passion Play es perfecto. Un delicado entramado de clímax y anticlímax, de calma y furia, un péndulo que se mueve entre las dos partes de la obra, con el desconcertante interludio en forma de fábula satírica, The Story of the Hare who Lost his Spectacles, sirviendo de descanso. Ambas partes me parecen excelentes, por cierto, pero mi sección favorita está en la segunda: la música comprendida entre los minutos 7:22 y 9:20 son simplemente perfectos, lo mejor que jamás compuso Anderson o interpretó Jethro Tull. Sólo puedo ponerle un pero a esta obra maestra de la música contemporánea, y es el hecho de que la guitarra eléctrica de Barre queda, por las especiales características del disco, en un segundo plano, desde el que no lo hace ni mucho menos mal, pero que no ofrece apenas solos.
Han pasado veinticinco años ya desde la publicación de A Passion Play, y sigue tan olvidado como entonces. Sólo un grupo de aficionados (reducido) lo reivindica como el mejor trabajo de la banda, o al menos, un disco a la altura del célebre Thick as a Brick. A Passion Play sólo fue interpretado una vez en directo, en una gira cuyos conciertos ni siquiera fueron nunca editados (aunque puede encontrarse uno en Youtube, a una calidad bajísima). El propio Anderson lo desterró pronto del repertorio en directo de la banda, quizás por su complejidad y dificultad de adaptación a un medley de unos diez minutos (como viene haciendo con Thick as a Brick). Pese a ello, es bien sabido que sigue siendo uno de su álbumes favoritos, ironizando sobre la incompresión que produjo y produce incluso entre sus fans. Da lo mismo: el tiempo acabará por poner cada cosa en su sitio. O no, qué más da, a estas alturas de la vida.

servido por The Watcher 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

AWAKEN

AWAKEN dijo

Felicidades por tu blog....la última vez que vi a J. Tull fue en Barcelona, hará unos 8 años, y Ian Anderson estaba impresionante. Lamentablemente este año no han actuado en Barcelona.

Mi disco preferido es sin dudarlo Thick as a Brick...pero A Passion Play me encanta, es muy bueno!!

Saludos desde Reus!!

AWAKEN

7 Octubre 2008 | 11:03

VELARDO

VELARDO dijo

Visita www.aqualung-mygod.blogspot.com y descargate todos los bootlegs de jethro tull. Saludos

28 Diciembre 2008 | 09:39

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Avatar de The Watcher

The Watcher and The Tower

España
ver perfil »
contacto »

Fotos

The Watcher todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera