Ya es oficial: Carlos Giménez será propuesto para los Príncipe de Asturias.
Acabo de leerlo en este post de La Cárcel de Papel. El próximo día 24 de abril se hará oficial la propuesta de la candidatura de Carlos Giménez. Carlos Pacheco y las muchas personas que después se han ido adhiriendo a la idea han conseguido algo que a mí por lo menos me parecía de ciencia ficción. No sé si será aceptada o no, y muchos menos si se acabará llevando el premio, pero al menos se está intentando. Y lo que han conseguido hasta ahora ha sido con trabajo e inteligencia: la suficiente como para esquivar el mundillo del friquerío español, que nada más saberse de la propuesta hace unos meses comenzaron con sus habituales chorradas. Que si tal autor lo merece más —perfecto; gestiona tú su candidatura—, que si no se iba a conseguir nada, que si para qué si Giménez es republicano (¿?), que si la abuela fuma. También hay gente sensata, sería injusto no decirlo, pero uno está ya más que harto de los opinadores profesionales que sin tener ni puta idea de nada ni tener nada que decir, sin saber escribir incluso, se creen con derecho a enmendarle la plana a gente de la que podrían aprender mucho si cerraran la bocaza de vez en cuando. Si descubrieran que la libertad que da internet para que cada cual dé su opinión no significa que todas valgan lo mismo.
Los impulsores de esta propuesta loca han hecho lo que tenían que hacer: salir del gueto y de los reducidos círculos del cómic y acudir a las universidades y a las instituciones culturales. Eso es trabajar por el tebeo, eso es dejarse de complejos y de luchas interinas ridículas y cansinas que se libran cada día en los foros y blogs.
Evidentemente no me cabe duda de que Giménez es y será igual de grande con premio o sin él. Pero me es imposible no sentir simpatía por esta idea quijotesca que unos cuantos, para beneficio de todo el medio, están intentando llevar a cabo. Sin victimismos, sin complejos, siendo realistas y haciendo las cosas como deben hacerse. No es una cuestión de reivindicar el cómic. Es cuestión, como dice el manifiesto, de justicia.
