La Coctelera

The Watcher and The Tower

Blog acerca de cómics, libros, música y lo que tenga a bien su autor.

2 Febrero 2010

Los auténticos años perdidos de Spiderman.

            Ayer mantuve una conversación en la que me emocioné como un crío hablando de los primeros cómics de Spiderman que leí. Con esa misma emoción, al llegar a casa, estuve un buen rato repasando aquellos tebeos, y tengo que decir que me reafirmo. No son obras maestras, pero le dan sopa con ondas a lo que se hace hoy con el personaje, a lo que se viene haciendo en los últimos diez años.

            ¿De qué cómics hablo? Por partes. Es opinión poco discutida que la etapa de J.M. Straczinsky en The Amazing Spider-man es la mejor del personaje desde la de Roger Stern en los primeros ochenta: me parecía una exageración disparatada cuando estaba entusiasmado con los primeros tebeos de Straczinsky y, evidentemente, me lo parece mucho más aún pudiendo apreciar en conjunto su etapa, llena de problemas. Pero me sorprende mucho ese dogma extendido entre los aficionados al personaje. Quienes lo comparten demuestran tener una mala memoria importante. Los años noventa funcionan como un agujero negro que absorbe todo y hace que, en esa memoria selectiva, parezca que de Stern pasamos a la Saga del Clon y tras ella llegara Straczinsky a salvarnos a todos. Y no es eso.

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            Es un disparate mandar a la mierda casi treinta años de historias —la mitad de la vida editorial de Spiderman— sólo porque todos flipáramos con el inicio de la etapa del nuevo autor. Además, ¿cuántos de los que despreciaron esos años habían estado leyendo lo que se hacía? ¿Cuántos hablaban de la obra de Stern con conocimiento de causa y cuántos simplemente repitieron como loros la opinión más extendida? Voy más allá: ¿cuánto influye la nostalgia en la percepción que se tiene de la etapa de Stern? Porque Spiderman, más que ningún otro personaje de Marvel, marca. Cada uno tenemos "nuestro Spiderman", el primero que conocimos, las historias con las que lo conocimos. Para muchos, para lo que alguno llama la generación Forum, éste fue el de Stern. Y es evidente que fue muy buena. Stern captó a la perfección la esencia de Spiderman y, sobre todo, el carácter de Peter Parker. Ahora bien, ¿de verdad tras Stern nadie hizo nada que mereciera la pena con Spiderman hasta que llegó el guionista de apellido infernal? Venga ya.

            Hay historias y etapas mejores, en conjunto, que la de Straczinsky. Como suele ser habitual en él, tenía una historia que quería contar con Spiderman: todo lo que tenía que ver con los tótems y Ezekiel. Más allá de eso, prácticamente todo lo demás va de lo entretenido, sin más, a lo lamentable, como la vergonzosa Sins Past. Lo mejor sin duda es la primera saga; es cierto que ésta supuso un auténtico bombazo, y que muchos nos reconciliamos con el personaje ahí. Y durante toda su excesivamente larga etapa, Straczinsky nunca le perdió el pulso a los diálogos, que siguieron siendo excelentes. Pero fue a la deriva enseguida, y quedó en evidencia demasiado pronto que Straczinsky, más allá de cuatro hitos del personaje, no tenía ni puta idea de su historia —recuérdese aquél número conmemorativo en el que Spiderman revivía su historia: Straczinsky relata con detalle todo hasta la muerte de Gwen; después zanja el resto con una página doble en la que me juego el cuello que fue John Romita Jr. el que decidió qué se metía—. Straczinsky, como los lectores, ignoran o eligen ignorar demasiado.

            Tener que reivindicar a estas alturas la etapa de J.M. DeMatteis me parece surrealista. Ha sido uno de los guionistas con mayor calidad literaria que ha pasado por las series de Spiderman. Puede gustar más o menos el enfoque sombrío que le dio al personaje en aquella época o lo mucho que se centraba en la psicología de los villanos, pero tiene un puñado de historias espectaculares: DeMatteis no es sólo La última cacería de Kraven. La Saga del Clon y los últimos cómics que escribió no pueden empañar esto.

            Pero antes de DeMatteis y después de Stern se encuadran estos tebeos de los que quería hablar y que fueron los que me aficionaron a Spiderman para siempre —incluso aunque haga un par de años que no sigo su serie—. Algo tendrían para que hoy los lea y me parezcan buenos; no me pasa, por ejemplo, con mi primer contacto con los X-Men, los estertores de la etapa Claremont y la siguiente, con los horrendos guiones de Scott Lobdell.

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            En aquellos primeros años, teníamos, por ejemplo, a un Peter David que antes de quedarse con el personal con el mejor Hulk que se haya escrito nunca, ofreció algunas de las historias más maduras de Spiderman en los ochenta. La muerte de Jean De Wolf es mejor que el noventa por ciento de la etapa de Straczinsky. Y era una historia sórdida, donde el villano era un auténtico perturbado —no un perturbado de cómic, como podría serlo el Duende Verde— que mataba a tiros y sin contemplaciones, donde pudimos ver a Peter Parker llegando más lejos que nunca, más lejos incluso de lo que llego cuando murió Gwen, reventando a hostias y sin contemplaciones al asesino de una amiga. Fue en esa saga cuando Daredevil, para evitar que Spiderman cometiera una estupidez, tuvo que enfrentarse a él e incluso confesarle que sabía su identidad secreta. Y si se trataba de ser divertido, David era capaz de sacarse de la manga números sueltos como aquel en el que Spiderman iba a los suburbios buscando a un ladrón de coches que le había picado el orgullo al escapársele. La saga del Culto del Amor, donde tocaba de lleno el tema de las sectas religiosas, o el final de su etapa, donde retomaba al villano de La muerte de Jean De Wolf, el Comepecados, ahora convertido en un lisiado por culpa de la paliza que Spiderman le dio, fueron otras historias que hoy están injustamente olvidadas, que nadie reivindica, ni siquiera los incondicionales de Peter David, que los hay.

            Haciendo memoria, uno recuerda alguna historia memorable, como la guionizada por Tom DeFalco y dibujada por Ron Frenz en la que Spiderman se enfrentaba por toda Nueva York con el Señor de fuego, o la trilogía del manicomio, esa historia de Ann Nocenti que en su momento nos pareció tan rara y que leída hoy se destapa como algo no muy lejos de lo que en esos tiempos se hacía en Vertigo, o lo que años después haría DeMatteis en las series de Spiderman.

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            Pero sobre todo si creo que ha habido una etapa con la que el aficionado ha sido injusto, ésa es la segunda incursión de Gerry Conway en la mitología arácnida. Conway, aquel jovencito al que el mismísimo Stan Lee confió The Amazing Spider-man, firmó la que es para muchos, entre los que me incluyo, la mejor etapa del personaje. Y no voy a decir que esta segunda etapa supere o iguale aquella, pero sí que no está tan lejos. Conway seguía en plena forma, y seguía entendiendo como nadie a Peter Parker. Pero su momento vital era demasiado diferente. En los setenta, Spiderman estaba en su momento más dulce, y Conway podía contar esa tragicomedia adolescente que era entonces The Amazing Spider-man, desarrollando durante sus tres años en la cabecera algunas de sus mejores historias. Unos quince años más tarde, Conway se encontraba con una situación muy distinta. Poco antes, los responsables de la editorial habían tomado la precipitada decisión de casar a Parker con Mary Jane. Fue un lamentable error que llevó al personaje a un callejón sin salida. No lo pensaron lo suficiente, simplemente lo hicieron coincidir con la boda en la tira de prensa que guionizaba Stan Lee, sin pararse a pensar qué iba a implicar. Y claro, el Peter universitario de los años dorados o el joven adulto emancipado de Stern que se liaba con la Gata Negra —que para mí siempre será la pareja ideal de Spiderman— eran infinitamente más interesantes y jugosos que el Parker casado y viviendo con una MJ que se hizo cansina demasiado pronto. Fue error casar al eterno perdedor con la supermodelo. Pero Conway poco podía hacer al respecto, salvo trabajar con profesionalidad y dar lo mejor de sí mismo. Y vaya si lo hizo. Una vez salvado el inconveniente del bodorrio, uno se encuentra con historias muy, muy competentes. Mientras un mediocre David Michelinie acaparaba la atención en la serie principal con el dibujante estrella Todd McFarlane, al que nunca le acabé de pillar el punto, Conway convirtió durante dos años The Spectacular Spider-man y Web of Spider-man en una única serie quincenal en la que las historias saltaban de una cabecera a otra sin trauma alguno. Conway entendía que el plantel de secundarios de la franquicia era una parte crucial de la misma, y lo movió como ningún otro guionista —como jamás lo hizo Straczinsky, que más allá de MJ, la tía May y alguna aparición de Jameson, pasaba de todos—. Utilizaba eso que hoy ya no existe en el comic-book de superhéroes: subtramas que se desarrollaban a lo largo de varios números. Eran lo mejor de Conway. Robbie Robertson encarcelado por encubrir de joven un asesinato de Lápida, la guerra de bandas de Kingpin, Cabeza de Martillo y los hermanos Lobo, la definitiva conversión e Harry Osborn en el nuevo Duende Verde, la compra del Daily Bugle por parte del Puma. Nunca dieron la impresión de ser historias de aire retro; Conway jamás miró atrás y por eso es fácil no caer en la comparación con su primera etapa. Escribió con un tono más adulto, intentando sacar el poco jugo que tenía el matrimonio del protagonista, convirtiendo a la tía May en un personaje fuerte —eso que luego le aplaudían a Straczinsky como si hubiera inventado la rueda—, escribiendo a unos Robertson y Jameson míticos. Si Stern y Straczinsky tuvieron a Romita Jr. como dibujante de lujo, Conway contó en The Spectacular con Sal Buscema, que nunca ha sido tan bueno como su hermano, pero que supo adaptarse y modernizar su dibujo mejor que él. El cambio de guionista de David a Conway coincide con su llegada a la franquicia, y su estancia se alargaría durante un montón de años. Ya he dicho alguna vez que Sal Buscema entintando sus propios lápices es una de mis debilidades: pues bien, aquí es donde empezó a hacerlo. Por contra, en Web of... sufrimos a uno de los peores dibujantes que han tocado jamás al personaje: Alex Saviuk. También se tiró un buen montón de números en la serie, para después pasar a la tira de prensa, donde lo mismo sigue, no lo sé.

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            El mayor problema fue lo de siempre: los cross-overs. Actos de Venganza, Inferno... Conway hacía lo que podía, y salía del lío con nota, llevando el cross-over a su terreno y haciendo que lo que contaba fuera relevante para el personaje. Siendo críticos, podría achacársele que no supo crear personajes nuevos, tanto secundarios como villanos, que igualaran en carisma a los clásicos que pasaron por sus títulos -el Duende, Carroña, el Puma-. Pero al menos nunca se estancó y jamás dio la impresión de estar escribiendo con el automático puesto. No necesitaba remover el statu quo del personaje cada tres números, ni matar a alguien cada dos. Simplemente, escribía con solvencia. Tenía planes a largo plazo y los iba cumpliendo, buscando siempre sorprender al lector y entretenerlo con honradez, como por otra parte hizo en la excelente serie de animación de los noventa. Y lo conseguía: yo me lo pasaba y me lo paso en grande.

            En fin, éstos son algunos ejemplos de grandes etapas olvidadas. Sí, les tengo especial cariño porque con ellas me "crié" como lector del género, pero no es menos cierto que son buenas. Más que la de Straczinsky, al menos más que mucho de la de Straczinsky; y más, mucho más, que las que ahora se escriben, aunque nadie pida jamás su reedición. Misterios de la vida. 

servido por The Watcher 25 comentarios compártelo

25 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Al

Al dijo

SopaS con Honda.
De nada. Para eso estamos; para tocar los cojones.

2 Febrero 2010 | 04:55 PM

bruce

bruce dijo

Pero ya sabemos que siempre se le da más importancia a lo que pasa en Amazing que a cualquiera de las series secundarias. Ya le pasó a Bill Mantlo. Su números en Spectacular -a finales de los 70- son mucho más interesantes que los de la misma época en Amazing (Marv Wolfman & Keith Pollard).

Lo más correcto sería decir que la etapa de J.M. Straczinsky & Romita jr. en The Amazing Spider-man es la mejor de la serie desde la de Roger Stern/Tom Defalco en los primeros ochenta.

Gran obra 'La muerte de Jean De Wolf'...

2 Febrero 2010 | 08:40 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Coño, cierto: sopas con honda.

Bruce, en eso estamos de acuerdo. Pero me da la sensación de que la gente tiende a olvidarse de las series secundarias y sólo se queda con McFarlane, Erik Larsen y las historias más infantiles que hacía Michelinie, mientras que Conway estaba haciendo unos tebeos cojonudos, dedicados al fan más veterano. También está bastante olvidadillo DeMatteis, y ya digo, que me da rabia como aficionado de toda la vida a Spiderman y tío que se ha leído, gracias a las reediciones, prácticamente todas las series regulares enteras hasta One More Day.

Si hablamos sólo de Amazing, entonces es cierto que se puede estar más de acuerdo (porque DeMatteis ya iba hacia abajo cuando pasó a Amazing y porque el resto son más bien olvidables).

Un saludo.

2 Febrero 2010 | 09:11 PM

bruce

bruce dijo

McFarlane, qué dibujante más horrible y qué personajillo más ambicioso...

Eso es lo que digo, que nadie se acuerda de las series secundarias, como mucho de alguna saga recopilada en tomo aparte, como La Ultima Cacería de Kraven.

2 Febrero 2010 | 09:18 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Mira, la serie que le dieron a McFarlane para que se "luciera" sí me parece una serie secundaria digna del olvido xD. Yo creo que nunca se valorará lo suficiente el lujo que suponía tener a un tío como Sal Buscema tantos años en una serie en la época del desfase imaginero.

Ah, y totalmente de acuerdo en lo de Mantlo, otro gran olvidado.

2 Febrero 2010 | 09:28 PM

bruce

bruce dijo

Poco a poco (y rebajados) me he comprado los 5 tomos de J.M. Straczinsky & Romita jr., porque me lo pasé muy bien leyendo sobre todo los 3 primeros. Pero una vez que se va Romita no quiero saber nada más, aparte de que Straczinsky en los tomos 4º y 5º había perdido mucho fuelle.

2 Febrero 2010 | 09:34 PM

The Watcher

The Watcher dijo

La primera historia con Morlun a mí me pareció muy buena. Después el problema que veo es que está haciendo historias de puro relleno, aventuras sin más trascendencia, hasta que vuelve a retomar el tema de los tótems, que es lo que él de verdad quería tratar. Después de eso, yo le noto cómo pierde el interés mes tras mes y llegar a aquello de Sins Past, que me pareció aberrante, y además nos lo quisieron vender como que habían pensado muy bien cómo encajaba en la continuidad... y no encajaba en absoluto. Ni siquiera temporalmente.

2 Febrero 2010 | 09:40 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Creo que el problema es que podría haber sido una etapa de veinte o veinticinco números excelente y por alargarla demasiado acabó siendo una de sesenta con demasiados peros...

2 Febrero 2010 | 09:47 PM

bruce

bruce dijo

El principio del 4º tomo con la historia de su alumna que busca a su hermano me mató, que cosa tan aburrida...

La Gata negra estaba muy buena, pero como sabían que la relación no iba a durar no le dieron una personalidad interesante. De hecho era una completa estúpida que no quería saber quién había debajo de la máscara de Spider.

2 Febrero 2010 | 10:37 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Hummm, no sé, a mí eso me molaba. Para Peter, que siempre había sido antes hombre que superhombre, era todo un dilema aquello. Además suponía un cambio con respecto al arquetipo de novia de superhéroe que en queda en casa pensando que tal vez sea la última vez que vea a su marido (como hemos visto tantas, demasiadas veces a MJ). Cuando digo que era la pareja ideal de Spiderman, de todas formas, me refiero a que me parecía la relación perfecta para él: la Gata entrando y saliendo de su vida cada equis tiempo, dejándole jodido cada dos por tres y metiéndole en líos. Me parecía mejor escenario que verlo casado con una supermodelo que de la noche a la mañana pasa de ser la alegría de la fiesta a una angustias del quince.

2 Febrero 2010 | 10:43 PM

bruce

bruce dijo

Eso sí, pero dándole una personalidad más interesante a la Gata. Que creo que es lo que han hecho ultimamente. Sus 3 frases base eran: 1-¿Por qué no me dejas luchar a tu lado? 2- No te quites la máscara. 3- Ven a hacerme mimitos.

2 Febrero 2010 | 11:13 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Bueeeno, es cierto que no la explotaron excesivamente, pero no me negarás que la situación que se creó cuando le pidió a Kingpin que la dotara de poderes no tenía su aquel... Que estaba zumbada, de todas formas, era evidente, pero era parte de la gracia, creo.

2 Febrero 2010 | 11:31 PM

bruce

bruce dijo

Estaba como una chota, pero qué espléndida moza, pardiez.

2 Febrero 2010 | 11:54 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Mucho, pero en los ochenta, no ahora, que gente como Terry Dodson la ha convertido en una muñeca hinchable de proporcionales tan descomunales que no sé cómo es capaz de saltar de un tejado a otro...

3 Febrero 2010 | 12:01 AM

bruce

bruce dijo

Donde más me gusta es en su debut, dibujada por Keith Pollard en el Amazing Spider-Man #194.

3 Febrero 2010 | 01:06 AM

The Watcher

The Watcher dijo

A mí aparte de Pollard, me gustaba cómo la dibujaba Frenz. Y soy lo peor, pero me gustó el resideño que le hicieron del traje, el de las hombreras y la chaqueta. ¿Quién dibujó esos números? ¿Buckler?

3 Febrero 2010 | 10:59 AM

David.

David. dijo

Bueno, comparto contigo algunos puntos pero no otros.

Decir que el mejor Spidey es el primero de Conway no sé si lo diría. Creo que Stern en los años ochenta (y DeFalco después) lo hicieron muy bien y son unas historias que a mí en concreto me llegaron mucho (es evidente que se mezcla el análisis objetivo con el subjetivo). El tándem Lee/Ditko y Lee/Romita creo historias más que interesantes (también Lee/Kane). Conway cogió las riendas tras la marcha de Stan Lee y lo hizo muy bien, con humor, ingenio, historias bien pensadas, etc., pero no hay que olvidar que lo que hizo fue continuar un trabajo previo, y ya se sabe que no es lo mismo crear por primera vez, de la nada, que caminar por un sendero ya marcado.

Respecto a Straczynski, a mí también me pareció una etapa en la que sobraron muchas historias. Sin duda lo mejor es el inicio (con un Romita Jr. muy pero que muy inspirado), con acontecimientos de gran relevancia para el personaje. La saga totémica, que era la historia principal que este hombre vino a contar acabó en un pequeño bluf
ESPOILER
(que al final Ezekiel sea el malo me parece un final mediocre).
FIN ESPOILER
Se ha especulado (no sé con cuánta base, ciertamente) si no le dejaron terminar la saga como él quería y tuvo que hacer un final que no era lo que él pensaba. Por cierto, que no me extraña nada que sustituyeran a Romita Jr. porque para aquel entonces daba muestras claras de estar cansado del personaje: su trazo parecía más desganado.

Donde sí que no estoy de acuerdo es en tu apreciación de que MJ no era para Spidey y de que era ideal la Gata. Yo siempre he sido pro Mary Jane. Creo que Peter debía casarse con MJ pues la serie siempre se caracterizó por hacer evolucionar al personaje (desde el instituto hasta la vida adulta) y el matrimonio era un paso necesario. Quizá pasó que el matrimonio no se supo llevar bien, no lo sé. Recuerdo una encuesta que se hizo en una web extranjera sobre este tema (si Peter y MJ debían permanecer juntos) y no sólo ganó esta opción sino que la gente votó incluso de que debían tener niños. Eso quizá hubiese quitado protagonismo a la larga a Peter, pero es el régimen natural de las cosas, y no alargar una soltería de Peter que ni es creíble ni tiene ya interés. En Europa tenemos un ejemplo de ese gran paso por ejemplo en la serie Thorgal, de Van Hamme y Rosinski. De hecho la colección de Spidergirl siempre me pareció una línea muy interesante porque mostraba cómo podrían haber sido las cosas y me gustaba mucho ese mundo hipotético (por otra parte genialmente manejado por Tom DeFalco). La Gata nunca me llegó mucho, y el hecho de que proviniese del mundo superheroico la hacía, desde mi punto de visto, poco conveniente para Spidey, pues le alejaba del realismo que siempre tuvo la serie para acercarla a las cabeceras más fantásticas de Marvel. Además, la Gata es un personaje batmaniano, caray.

Saludos.

3 Febrero 2010 | 11:01 AM

The Watcher

The Watcher dijo

Claro, el enorme mérito de crear al personaje es de Lee, indiscutiblemente. Y yo soy un defensor a ultranza de Ditko, y por supuesto de la etapa de Romita Sr. Creo que el mejor cómic de Spiderman es el Amazing 50, de Lee y Romita. Pero como etapa, como conjunto, creo que la de Conway fue la que mejor retrató a Spiderman. Continuaba un legado, pero creó su propio paradigma: el ambiente universitario, el grupo de amigos, la tragedia de crecer de golpe porque uno de ellos muere.

En todo caso, hay mucho de subjetivo. Yo puedo decir que mi Spiderman canónico es el de Conway (en sus dos etapas) y mi Spiderman "poco ortodoxo" es el de DeMatteis con Buscema.

Sobre Straczinsky, recuerdo que en su momento Rafa Marín tenía la teoría de que Ezekiel iba a ser un Peter del futuro, y a mí no me parecía descabellado. Y que después le hicieran cambiar de planes y tuviera que arreglarlo como pudiera.

Un saludo.

3 Febrero 2010 | 11:21 AM

The Watcher

The Watcher dijo

Se me olvidaba, lo de MJ: yo es que no me creo que el eterno perdedor, el chico menos popular del instituto, acabe casándose con una supermodelo de toma pan y moja. No me parece oportuno hacer este tipo de historia con Spiderman, no me cuadra. Y eso que yo empecé a coleccionar la serie cuando ya estaban casados.

3 Febrero 2010 | 11:25 AM

bruce

bruce dijo

"¿Quién dibujó esos números? ¿Buckler?"

No sé, ya no seguía la serie. Cachis...

3 Febrero 2010 | 02:41 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Sí, lo he comprobado, era él. A veces me da miedo la cantidad de información de Marvel que tengo en la cabeza ocupando sitio.

3 Febrero 2010 | 08:15 PM

bruce

bruce dijo

Volviendo a MJ/Gata Negra.. no hay malos personajes, si no escritores que no los usan bien. MJ ha sido una tía plasta durante varias etapas de su matrimonio. Straczinsky sí supo hacer de ella una tipa interesante.
Yo soy de Gwen, de todos modos.

3 Febrero 2010 | 08:49 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Pero dentro de que todo personaje tiene potencial, yo creo que no con todos se pueden escribir miles de historias. Ése es el problema de la relación Peter-MJ: llevan dándole vueltas a lo mismo veinte años. El síndrome de la mujer del policía pero a lo bestia. De vez en cuando se cabrea y amaga con la separación pero todos sabemos que al final siempre volverán. Si hasta explotó un avión con ella dentra y luego volvió... Straczinsky creo que escribió muy bien todo lo referente a la reconciliación, pero después no veo que sepa muy bien qué hacer con el personaje: se limita, como May, a decir tres veces por tebeo que confía en Peter y lo apoya ciegamente y poco más.

Y Gwen... supongo que simboliza ese primer amor con el que rara vez uno acaba. Si no la hubieran matado en su momento, creo que habrían acabado alejándola de la serie tarde o temprano. Aunque es interesante imaginar cómo habría sido la historia de Spiderman si se hubiera casado por Gwen alrededor del 200 de Amazing.

3 Febrero 2010 | 10:35 PM

bruce

bruce dijo

Creo que es una cuestión generacional, los que leíamos el Spiderman de Vértice a finales de los 70 somos de Gwen.

5 Febrero 2010 | 09:56 PM

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