La Coctelera

The Watcher and The Tower

Blog acerca de cómics, libros, música y lo que tenga a bien su autor.

23 Febrero 2010

Lecciones de tebeo II: El dibujo de Art Spiegelman en Maus como vehículo fundamental de sus mensajes.

Para muchos, entre los que me incluyo sin reservas, Maus (Planeta; 2001), de Art Spiegelman es la obra a partir de la cual se articula el tebeo adulto contemporáneo. Publicado originalmente entre 1980 y 1991 en la revista Raw, Maus  supone el eslabón perdido entre el underground del que a la postre beben prácticamente todos los autores de "novela gráfica" y esta misma. Desde los postulados contraculturales que vertebran el underground y que Spiegelman absorbió desde niño con la lectura de los cómics de la EC y el Mad, da un salto cualitativo, probablemente de manera inconsciente, que lo lleva a la trascendencia y a la permanencia como obra de arte a través de la ambición de la propuesta y su propia naturaleza. Por intención y por relevancia, Maus es por tanto la primera obra que traspasa barreras y se establece dentro del canon cultural, y una de las primeras en ser reconocida dentro del mismo mediante el premio Pulitzer que ganó en 1992, convirtiéndose en un referente ineludible dentro de las obras que tratan el Holocausto.

            Sin embargo, aún hoy, es relativamente frecuente escuchar o leer opiniones que dictan que Maus es una buena historia, o un buen tebeo, pero con un mal dibujo. Con toda certeza, gran parte de estas opiniones pertenecen a lectores que prácticamente no salen de otros géneros donde el dibujo "debe" ser naturalista y tan detallado como sea posible, y que conocen Maus precisamente por ser uno de los pocos cómics que han roto barreras de género. Pero incluso Carlos Giménez ha opinado que el dibujo de Maus es "malo". Mi intención con este artículo es refutar dichas afirmaciones.

            Lo primero que es preciso es definir qué es un mal y un buen dibujo. Si caemos en la simplificación falaz de identificar el buen dibujo con el realista y el malo con el que no lo es, estamos cayendo en un debate que se zanjó hace un siglo en la pintura. De esto se ha escrito hasta la saciedad, pero Álvaro Pons ha resumido el estado de la cuestión recientemente de manera adecuada aquí. ¿Podemos decir que Velázquez es mejor que Picasso? No. No estoy entrando en la cuestión de los gustos como eterno comodín para justificarlo todo. Creo firmemente que en toda arte existe un canon, o unos cánones, más exactamente, aunque éstos no estén preestablecidos: van construyéndose con el paso del tiempo. Pero ser buen dibujante de historieta va mucho más allá —e incluso puede decirse que no tiene nada que ver— de ser un buen o incluso un excelente ilustrador. Un buen dibujante lo será en la medida en que domine el lenguaje del medio y utilice sus recursos para transmitir de la manera más efectiva justamente lo que quiere transmitir. Y esto va, obviamente, mucho más allá de la representación de la realidad y tiene que ver con la composición, con la elipsis, con el ritmo. El "buen dibujo" es por tanto el dibujo que funciona como vehículo de un mensaje o mensajes que el autor expresa mediante éste. Es además arriesgado, casi temerario, acusar de dibujar mal a ciertos autores que siempre suelen ser señalados por ciertos sectores de aficionados y que son licenciados en Bellas Artes, como David B., Sfar, o Luis Durán. Estos tres autores podrían dibujar "bien", pero eligen hacerlo "mal", porque a través de su personal estilo pueden transmitir mejor su mensaje que si dibujaran como Harold Foster.

            Una vez superado esto, centrémonos en el dibujo que Spiegelman despliega en Maus. Suele decirse a veces que es excesivamente inexpresivo y rígido, que no transmite emociones, que la obra ganaría más con un dibujo más emotivo. Es un error. Es al contrario: Spiegelman elige conscientemente un estilo aparentemente inexpresivo para marcar una distancia con el lector. El Holocausto es un tema que predispone siempre a adoptar un estado de ánimo alterado. Es sumamente fácil explotar la sensibilidad del lecto y dejarse caer en el sentimentalismo melodramático, recrearse en las múltiples escenas morbosas que pueblan la historia del Holocausto. Se ha visto muchas veces en cine y literatura —por ejemplo, es uno de los principales problemas, aunque no el único, del sobrevaloradísimo El niño con el pijama de rayas de John Boyne (Salamandra, 2007)—, y en cómic podría ser igual de sencillo. Pero Spiegelman huye deliberadamente de ese camino fácil, y lo hace, y ésta es la clave de por qué su dibujo es bueno, a través de su estilo y de su manera de narrar. Porque podría haberlo hecho de otra manera.

            De hecho, tenemos la suerte de poder estudiar una especie de ensayo previo de Maus en una historia breve recientemente publicada en España dentro de la antología Breakdowns (Reservoir Books, 2009). En ella Spiegelman dibuja ya a sus ratones, pero son una perversión del funny animal que se descubre, incluso en esas escasas páginas, como blanda, cursi, impostada; y es un dibujo más detallado, más "académico", y más "emotivo" —esos ojos enormes y tristes, esas lágrimas exageradas—, un dibujo según los postulados de los críticos de Spiegelman "mejor". Pero obviamente inadecuado.

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            La diferencia entre el Maus definitivo y el Maus primigenio es la misma que hay entre lo sensible y lo sensiblero, y confrontando ambas versiones, encontramos las claves de que Maus funcione al nivel que Spiegelman necesita que funcione: él quiere que su lector conserve siempre cierta lucidez, que no se ciegue, que su discurso, que toda la historia de la vida de su padre, se asimile intelectualmente. Para ello necesita marcar una distancia entre el lector y las atrocidades que describe, con el fin de evitar que la lectura de Maus se convierta en un melodrama lacrimógeno y tramposo, e intentar alcanzar esa entelequia inalcanzable que es la objetividad, tanto más deseable cuando es de su padre de quien está escribiendo. La utilización de animales antropomorfos es la primera y más evidente medida para lograr alejar al lector emocionalmente, pero no es la única. Observando qué había en la historia corta y qué desaparece posteriormente se ve perfectamente cuáles son las otras:

  • Personajes de rasgos esquemáticos. Los ojos pequeños impiden la excesiva identificación con los personajes, y la ausencia de rasgos detallados provoca que el autor no caiga en la tentación de recrearse en las expresiones faciales, como sí sucedía en el Maus breve.
  • Prohibido usar los primeros planos. Los rostros simples hacen que los primeros planos de los mismos carezcan de sentido, porque se verían ridículos. De esta forma, esquivando la mirada directa centrada en la cara sufriente del protagonista, Spiegelman consigue eliminar el dramatismo superfluo que, de nuevo, se encuentra en el germen de Maus.
  • Prohibido usar viñetas grandes. Las viñetas de gran tamaño favorecen la aparición de escenas dramáticas e impactantes. Eliminándolas y usando casi únicamente viñetas de pequeño tamaño, Spiegelman consigue mantener bajo control el elemento melodramático.
  • Se evita casi siempre mostrar escenas especialmente duras. Y no es por pudor: es porque, y Spiegelman obviamente lo sabía bien, es mucho más duro si no se muestra, si el lector completa con su imaginación lo que el autor insinúa -veremos ejemplos en breve-. Del mismo modo, evita recrear fotografías célebres, portadoras de una carga emocional inherente e inseparable, recurso que sí aparecía en la historia corta.

            A continuación ofrezco una página al azar de Maus donde pueden apreciarse la mayoría de estos puntos:

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            El mencionado Giménez también se enfrenta al mismo problema en muchos de sus tebeos. Sus soluciones son otras. En primer lugar, él elige apostar por el apasionamiento y la visceralidad en su discurso, mediante el cual él se posiciona ideológica y emocionalmente sin titubeos. Sus personajes exageran sus expresiones para amplificar el impacto que lo contado tiene en el lector, y el melodrama barato es esquivado mediante otra herramienta: el humor.

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            Tomemos por último otro ejemplo de cómic relacionado con el Holocausto. En Judenhass (Dibbuks, 2008) Dave Sim opta por la plasmación de célebres escenas de los campos inmortalizadas en fotografías mediante dibujos de detallismo fotográfico, valga la redundancia. Es la antítesis de los postulados de Spiegelman. Sim consigue enternecer al lector e impactarlo por la vía más rápida: mostrándole explícitamente el sufrimiento de los judíos y sobreexponiéndole al mismo. Lo hace, además, con la clara intención de que baje la guardia y acepte así un discurso de tinte político de dudoso rigor que no viene al caso, pero que interesa recordar para poner de manifiesto que la obra que a priori puede parecer más imparcial —dado que recurre a imágenes "reales" para ilustrar el guión— lo es mucho menos que Maus, cuyo estilo es completamente personal.

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Si se comparan las tres páginas ofrecidas, la conclusión que sacamos no es que una de ellas es mejor que las otras —si lo es, es debido a otros criterios ajenos al estilo de dibujo de sus autores—: son soluciones diferentes para diferentes intenciones por parte de los autores.

            Todo esto no quiere decir que Maus no emocione. Claro que lo hace. Los recursos descritos más arriba y usados por Spiegelman deben entenderse como un conjunto de contramedidas que busca contrarrestar la excesiva carga emocional. Es la manera que tiene el autor de imponerse unos límites que sabe necesarios para cumplir su objetivo. Y no excederse: es muy fácil cruzar la línea. El relato de Maus no es por ello menos apasionante; simplemente, no se convierte en un ejercicio de masoquismo —por su parte y por la del lector—. Y tampoco es cierto que el dibujo no sea expresivo. Los dibujos simples son más icónicos y por tanto pueden muchas veces transmitir más efectivamente sentimientos y estados de ánimo. Con los ojos, las cejas y la boca Spiegelman es capaz de mostrar todo el abanico de emociones humanas:

Ira...

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... sorpresa...

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... cordialidad...

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... o alegría —obviese la pésima rotulación de la edición de Planeta, por favor.

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            Por otro lado, los seis o siete momentos de Maus que son realmente desgarradores impactan muchísimo más al lector por sobresalir de un relato medianamente sobrio. Si fuera exaltado de principio a fin, si uno se pasara toda su lectura llorando, dichos momentos ni serían tan valiosos ni funcionarían tan bien, de la misma forma que una novela de clímax contínuos acaba por saturar al lector.

            Así pues, lo que en una mirada superficial puede parecer un dibujo limitado, es en realidad la herramienta perfecta para que Maus alcance su verdadera dimensión y potencial. Spiegelman está lo suficientemente capacitado para haber elegido un estilo de dibujo más elaborado en lo puramente estético, más vistoso, pero eso habría supuesto, como de hecho se aprecia en la historia corta previa, romper el perfecto equilibrio entre las facetas emocional e intelectual que pretende mantener en su obra.

En la próxima entrega de Lecciones de tebeo analizaré la narrativa de Spiegelman a través de algunas secuencias de Maus.

Lecciones de tebeo I.

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19 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Álvaro Pons

Álvaro Pons dijo

Excelente!

24 Febrero 2010 | 07:09 PM

Angux

Angux dijo

Descubro tu blog a través de La Carcel de Papel.
Estupenda entrada.

24 Febrero 2010 | 10:55 PM

JUANCA

JUANCA dijo

Maus funciona gracias a la perfecta conjunción entre dibujo y guión. No se pueden estudiar por separado. Cuando he visto los dibujos me vuelto a sentir inmerso en la historia de Maus.

24 Febrero 2010 | 11:37 PM

jose torres

jose torres dijo

Estoy totalmente de acuerdo en que Maus es una novela impactante por su guión y estremecedora por la forma en que Spiegerman domina la secuenciación y magistral en tanto que no cae en el sentimentalismo barato. Y tambien coincido en que no se debe comparar bajo ningun concepto un cuadro de Picasso con otro de Velazquez, pero, tambien estoy de acuerdo con Giménez, Dios me libre de llevarle la contraria al maestro, en que Maus tiene un dibujo feo. Y yo aun iría un poco mas lejos al decir que un dibujo feo de "cojones".
Se puede ser un terrible dibujante y hacer una magnifica obra gracias a ser un buen narrador y tener una buena historia que contar. Maus es un ejemplo.
Yo soy de la opinion de que muchos de estos autores deberian dejar el trabajo de dibujar a "dibujantes a los que se les de bien y les guste dibujar"
Hay obras que han ganado mucho de esta forma. No me imagino Watchmen dibujada por Moore, entre otras.
Ultimamente se le está dando mucha via libre a la "basura bien narrada".
Pero solo es mi opinion.

25 Febrero 2010 | 02:34 AM

Emilio Aurelio

Emilio Aurelio dijo

Mis gustos personales me inclinan hacia el comic mas bien realista, tipo Gir, Foster y demás, sin embargo en el plano intelectual no soy capaz de desmontar ni este artículo -soberbio por cierto- ni el de Alvaro Pons, que me precen muy acertados, lo cual me deja en plena contradicción conmigo mismo. Maus no me parece que esté mal dibujado, mas bien al contrario, pero si nos vamos a Satrapi, me parece increible el éxito que ha tenido con un dibujo pésimo. Pienso que tras este éxito hay un cierto posicionamiento político, tanto referente al machismo como a los regímenes autoritarios de corte musulman. Si Satrapi hubiera sido hombre y occidental dudo mucho que hubiera tenido el mismo éxito. En cualquier caso, este es un tema subjetivo al que dificilmente se podrá llegar a un acuedo.

25 Febrero 2010 | 06:07 AM

TigreHobbes

TigreHobbes dijo

nunca había pensado sobre ello y me ha parecido excelente... sobre Satrapi...mpf, no sé, yo leí pollo con ciruelas y me encantó... y luego me enteré de que era una tía, iraní y me leí persépolis... y también me gustó mucho. Hay dibujos que parecen "malos" (muchas veces porque pensamos: joder, eso lo hago yo!) pero luego transmiten un montón. Me viene a la mente el idiota, de kang full.

25 Febrero 2010 | 07:46 AM

otro rodriguez

otro rodriguez dijo

Los movimientos iconoclastas de la iglesia, demuestran que aunque su arte sea "simple" y "austero" sus artistas tenian un conocimiento tecnico equiparable al de los clasicos griegos y romanos. Estos ulitmos son considerados exelentes y fuera de todad duda artistas con mayusculas. Sin embargo, a estos otros artistas iconoclastas los traiciona su gran capacidad y libertad a la hora de componer sus imagenes. Lo mismo sucede en maus, cualquiera que conozca algo de arte enseguida se da cuenta que, bajo ese manto de austeridad y simplicidad hay un artista con grandes conocimientos pictoricos y experiencia, que sabe armar una composicion clara y contundente en una viñeta de pocos centimetros.
Los que dicen :-"hasta yo podría hacerlo" no tienen la menor idea de lo que es crear algo desde cero. A todos ellos les reto a intentarlo y ver que pasa. :)
Salud!

25 Febrero 2010 | 08:38 AM

The Watcher

The Watcher dijo

Jose Torres: Pero es que Spiegelman no es un dibujante horrible, es feísta, evidentemente, pero si uno coge otras obras suyas se da cuenta de que incluso bajo criterios académicos está bien dotado. La comparación con Moore no me vale, porque a Moore ni le gusta dibujar ni se le da bien, siguiendo tus palabras. Y Watchmen pide un tipo de dibujo específico, igual que lo pide Maus. No es que Spiegelman no lo pueda hacer "mejor", es que necesita de ese dibujo y no de otro para transmitir el mensaje que quiere transmitir. No es cuestión de incapacidad.

Emilio Aurelio: Esa contradicción de la que hablas en en donde muchas veces está la gracia de todo esto, creo. Yo creo que Foster es dios y aquí estoy, argumentando sobre Spiegelman. Persépolis no la he leído. A priori, porque pienso como tú, pero tendría que leerla, claro, para emitir un juicio. Vaya por delante que yo no defiendo el "todo vale": no es lo mismo saber dibujar y elegir un estilo que superficialmente no lo demuestre que no saber dibujar y aparentar que es que no se quiere dibujar mejor. Se me viene a la cabeza el tebeo de Andrés Rabadán: eso no me vale.

otro rodriguez: Creo que has dado en el clavo con tu ejemplo. Es justo eso: los artistas medievales no es que olviden de golpe todo lo desarrollado por el arte clásico, es que eligen otro estilo, otra forma de hacer arte, porque quieren transmitir otro mensaje. Desproveen a la pintura de belleza para que el mensaje, la enseñanza, sea más accesible y el que la vea no se ciegue por su belleza. Diferentes estilos para diferentes intenciones, ya digo. Es algo muy parecido a lo que hace Spiegelman. En una próxima entrada del blog voy a poner algunos ejemplos de la narrativa de Spiegelman que demuestran que, guste o no su estilo, en esto de hacer tebeos es bastante mejor que muchos autores más vistosos.

Un saludo.

25 Febrero 2010 | 09:44 AM

javi

javi dijo

Yo pienso que Maus está muy bien dibujado porque consigue lo que pretende, que es enganchar e implicar al lector a través de una inicial condescendencia. Un dibujo más 'bonito' hubiese hecho saltar el resorte de 'como se adorna este tio = miente = ficción', así que para lograr la implicación emocional del lector tiene que sugerirle la idea de 'trauma tan profundo que necesita ser expresado por encima de cualquier habilidad técnica de la que obviamente el autor carece = dice la verdad'. Es un artificio, claro. pero es que en arte todo es artificio. Incluso el recurso de los ratones/gatos/cerdos, en su puerilidad, ayuda a ello, a pintar al narrador como 'tipo traumatizado que necesita refugiarse en esquemas propios de la infancia pero que es incapaz de reproducirlos fidedignamente, pero que en esa incapacidad refleja la profundidad de su herida'. Entonces es cuando la historia, que es una historia muy bien construida, se ve reforzada por el dibujo en lugar de verse lastrada. Con Maus el problema, intelectualmente, es que se sature de 'truco', pero a mi, personalmente, me parece que funciona muy bien incluso viéndoselo. Obviamente, los aficionados a 'buen dibujo clásico' nunca van a entrar en una obra así, pero para el público general funciona a la perfección. Satrapi va a reproducir el mismo esquema con Persépolis, para mi gusto ya forzándolo demasiado, pero indudablemente triunfando a nivel de público generalista en la misma medida.

Sobre Picasso y Velázquez: has de fijarte que el primero carece de sentido para la profundidad espacial más allá de volúmenes sólidos (esa profundidad espacial que Moebius es capaz de sugerir con una línea y dos puntos) y jamás pintó en su vida 'aire' a lo Velázquez (y no sólo Velázquez), o sea una atmósfera. Lo genial, lo que da la medida de su genialidad es que se inventa un estilo formal como el cubismo para hacer de su limitación virtud.

Un saludo!

25 Febrero 2010 | 10:36 AM

javi

javi dijo

Por cierto, vengo a través de la Cárcel de papel. Las predicciones para el 2015 también me gustaron mucho. :)

25 Febrero 2010 | 10:39 AM

The Watcher

The Watcher dijo

Tienes razón, de hecho Spiegelman está dudando continuamente durante toda la obra, y expresando esas dudas al lector, respecto al uso de animales, al estilo de dibujo, al mero hecho de contar en historieta una historia tan dura. Por eso transmite sinceridad.

Un saludo.

25 Febrero 2010 | 11:11 AM

Phoskito

Phoskito dijo

Pedagógico, sencillo,revelador e ilustrativo sin ser nada pretencioso o pedante.Una entrada cojonuda.

25 Febrero 2010 | 11:49 AM

Dicker

Dicker dijo

Me van ustedes a permitir la frase : "si Maus no fuera sobre el Holocausto, no se hubiera comido un mojón".

Maus es una historia mil veces contada, en literatura y en cine, antes que en comic, sólo que el hecho de ser el primero en representar el holocausto, o la historia de la familia a través del holocausto, hace cierta gracia en los señores del Pulitzer, que no tiene en alta estima el mundo del comic y que por ello se ven gratamente sorprendidos por la temática.

Vamos, unos ignorantes tebeísticamnete hablando.

Ahora, pues tenemos a Satrapi, multipremiada e incapaz de dibujar bien, pero su temática se acerca a lo que ciertos sectores de la sociedad estiman como adulto o premiable.

¿Es Spiegelman capaz de dibujar mejor? Es, pongamos, la Sturmtruppen un peor comic que Maus?

Mi impresión es que arrimando el ascua a estos cirios, salen dibujantes de estilos "feistas" que yo más bien creo deberían llamarse imposibilistas, porque no saben hacerlo mejor.

¿Podemos poner en un mismo altar a Spiegelman, con, por ejemplo, Mc Cloud, Ware, Quitely, incluso Jeff Smitt, o Brian Bolland, o Kevin Maguire, o Bill Sienkiewicz?

Pues para mí, francamente, no.

25 Febrero 2010 | 11:41 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Es evidente que hay dibujantes que no saben dibujar mejor de lo que lo hacen, pero no es el caso de Spiegelman. Además, insisto, es que dibujar "bien" no es dibujar bonito. Bolland o Maguire dibujan más bonito que Spiegelman, pero yo no diría que son mejores... Además, es que los géneros y el tipo de historias que han contado uno y otro son radicalmente diferentes. Claro, si miramos ilustraciones o viñetas sueltas, es evidente que algunos de los que nombras entran más por los ojos, pero aquí hablamos de dibujantes de cómic. Sienkiewicz por ejemplo me parece un auténtico monstruo, me encanta, pero su Stray Toasters es ilegible, por lo que tengo que decir que Maus está mejor dibujado.

Un saludo.

26 Febrero 2010 | 09:48 AM

The Watcher

The Watcher dijo

Tengo que leer Persépolis un día de éstos, y eso que estoy bastante predispuesto en su contra precisamente por ese tema.

26 Febrero 2010 | 09:56 AM

javi

javi dijo

Si Maus fuese una historia sobre la incomunicación generacional sin el telón de fondo del Holocausto no hubiese ganado el Pulitzer, pero seguiría siendo Maus.

Porque Maus no va del Holocausto, aunque la portada sea equívoca, intencionadamente equívoca, comercialmente intencionada. Va de que tan difícil es llegar a entenderse entre personas si no hay un esfuerzo de comprensión, como a su vez lo es comunicarse realmente a través de un medio artístico, fuese literatura, historieta o cine.

Maus es uno de los pocos tebeos que yo conozca que tira de usos propios y ya habituales de la novela moderna, como es que el lector ha de ir sobre aviso de que el narrador no es de fiar, pues puede ocultarte información, seguramente interprete mal los hechos que narra, y puede incluso que ignore partes enteras de la historia si lo que pretende es recostruir la de un tercero. Y el recurso al mal dibujo, totalmente aposta, es una manera de poner al lector en ese estado de trabajo activo en la interpretación de lo que sucede más allá de la subjetividad del narrador.

Con lo que estoy de acuerdo es en que quedarse en los rasgos formales más superficiales de Maus desemboca en una imitación vacía de contenido. Pero es que eso ha pasado siempre con artistas de cualquier estilo que pareciese o fácilmente imitable o molón...

Respecto a Persépolis, yo creo que sin el contenido de crónica personal de algo propio del mundo de las noticias -y densa para un tebeo y ligera para una novela, o sea perfecta para regalo- no se sostendría artísticamente, al revés que Maus, pues le falta distancia crítica con respecto al punto de vista narrativo -su personaje es claramente una heroína guay-. Aun cuando el hacerse la niña dibujando sea el mismo recurso que el hacerse el loco o el atacado de los nervios de Spiegelman, la 'voz' narrativa es muy distinta, pues la de el uno niega el estilo del dibujo y la de la otra lo recalca. Ahora bien, bienvenidos sean los pelotazos comerciales fuera del mundillo de los tebeos, bienvenidas sean las voces femeninas, aunque hagan trampillas, en un medio dominado por el más rancio escapismo adolescente masculino en un 99% de su producción.

Un saludo!

26 Febrero 2010 | 11:16 AM

Octavio B. (sr. punch)

Octavio B. (sr. punch) dijo

magnífico análisis (que comparto al 110%, si tal fuera posible).

creo que con otro dibujo, la última página (ya sabes, donde "vemos" a Speiegel padre) no me habría podido hacer llorar. eso da que pensar, ¿verdad?

28 Febrero 2010 | 04:10 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Justo: esa página es lo que es por el contraste. La pongo de ejemplo, entre otras, en el siguiente post.

28 Febrero 2010 | 05:00 PM

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