Dos varas de medir.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Hoy/salvo/toro/hoy/torturo/elpepisoc/20100924elpepisoc_1/Tes
Es lo que ha tenido el Parlamento catalán en estos últimos días. Igual que me alegré de la prohibición de las corridas, ahora tengo que decir que el blindaje de los toros embolados me parece no sólo demagógico, sino repugnante desde el punto de vista político. No soy gilipollas. Ya dije que sabía perfectamente que tras la prohibición de las corridas había motivos políticos y nacionalistas —por parte de los parlamentarios, que no de las asociaciones que en un primer momento consiguieron llevar a la cámara la propuesta, ésos que antes de ayer, aunque fueran pocos, se manifestaron frente al Parlamento contra este sinsentido—, pero que me daba igual: me importa el fin que se conseguía, y me daban igual los medios. Ahora, como suele suceder, la ponzoña política se vuelve contra las ganas que tiene uno de que este país deje de cometer según qué salvajadas. Un diez para Iniciativa Per Catalunya, que ha sido el único grupo político de los que votaron en contra de las corridas al que no se le ha visto el plumero. Los demás se han aferrado a EXACTAMENTE los mismos argumentos que los procorridas esgrimían hace dos meses: el toro no sufre, es una tradición, es cultura. Asco de mundo. Menos mal que tenemos la suerte de contar con el genio de Manel Fontdevila, un señor que va camino de convertirse, si no lo es ya, en el mejor humorista gráfico del país, un tío que no se casa con nadie y que siempre, siempre, da justo donde más duele. Bravo.


atanvarno dijo
¡Magistral!
25 Septiembre 2010 | 09:27 AM