Vivimos tiempos extraños, en los que han irrumpido con fuerza conceptos como realidad virtual y sociedad de la información. Tiempos en los que no parece estar clara, para ciertos sectores o generaciones, al menos, la frontera entre realidad y ficción. Todo es tan difuso que puede acusarse de "pedófilo" a A Serbian Film y todos los tertulianos supuestamente de izquierdas aplauden entusiasmados pero nadie se plantea, por ejemplo, llevar a Sylvester Stallone a los tribunales por sus múltiples asesinatos en el cine.
A eso, sumémosle la mojigatería, los lobbies que se indignan por todo, el miedo a ofender, a la demanda millonaria, sazonémoslo todo con unas gotitas de fundamentalismo religioso, del que sea, y, voilà, aquí tenemos a la estrella del momento: la corrección política. La censura del siglo XXI. Nacho Vigalondo hace un chiste más o menos bueno (es lo de menos) y lo despiden, porque, uy, ¿y si se enfada alguien? La cabaña del tío Tom lleva años vendiéndose mutilada en EE UU porque, supuestamente, contiene estereotipos racistas. Y a todo el mundo le parece bien, porque, claro, "tú libertad termina donde empieza la mía". Pues bueno, lo siento, pero yo me cago en esa frase, que no es más que una pura falacia y un puto lugar común para conversación de tarugos. ¿Qué significa eso? Pues justo lo que cada uno quiera que signifique.
Hoy, significa que si tú haces algo que yo decido que me ofende, cualquier cosa, te coges tu libertad de expresión y te la metes donde te quepa, porque "todo tiene unos límites". O mejor, mi favorita, la frase más facha que ha conocido el hombre: "una cosa es la libertad y otra el libertinaje".
Pues nones. Si la libertad no puede ser libertinaje, entonces no es nada. El único límite debe estar en los tribunales. Punto. Y más cuando hablamos de humor. La calidad de una democracia se mide por lo lejos que puede llegar su humor. Para mí, en el humor vale todo. Y cuando digo todo, es todo. La función del bufón es arremeter contra lo que sea, sin límites, sí, porque el humor es catarsis. Sea bueno o sea malo, que más de uno usa como pretexto la baja calidad de una obra para cargársela. Pero hoy en día todos estamos muy susceptibles y trascendentes. Se nos ha olvidado reírnos de nosotros mismos y por eso no nos mola un pelo que se rían de nosotros los demás. Nos hemos vuelto gilipollas, vamos. Todo nos ofende. Resultado: así no tiene ni puta gracia hacer humor ni hacer nada, y todo se vuelve blanco e inofensivo. Los productos anodinos de diseño inundan el mundo. Y a todo el mundo le parece bien, sí. Pagamos con sangre nuestra libertad y luego la regalamos para que nadie se enfade y seamos todos amiguitos.
Ah, que con el calentón se me olvidaba: todo esto viene a cuento de esta noticia que me ha cabreado sobremanera. Esto en Europa, ¿eh? No en una república marxista ni en una pseudoteocracia musulmana. Right here. Para que nadie se ofenda ni se traumatice, o se alarme indebidamente. En fin, todo esto no hace sino aumentar el increíble valor de una serie, The Simpsons, que más allá de la sobredosis a la que nos somete el canal que lo emite en España y de las penosas últimas temporadas, vale un potosí. Sólo un producto subversivo genera estas reacciones por parte del poder.

Haber que lo de a serbian film no tiene sentido en eso estoy de acuerdo que lo de los simpson,tampoco y que lo de nacho vigalondo aun menos.Pero dicir que el humor no debe tener limites es muy peligroso.Yo no puedo ni se me debe dejar publicar chistes racistas en un periódico.Entendiendose por racista todo aquel que su unica función sea el insulto y el incitivo de la violencia hacia una raza.El problema surje cuando se transgiversa un chiste(nacho vigalondo),se juzga con doble baremo y se malinterpreta un contenido(serbian film),y bueno de lo de dejar emitir los simpson mejor no hablar que eso no hay por donde cogerlo. Una duda por tu razonamiento tampoco se deberia de poner límites a la literatura con lo cual Sanchez Drago podria haber dicho me folle a dos menores en japon y quedarse tan pancho(que lo dijo y se quedo tan pancho,pero ese si que seria un caso para llevar delante de un tribunal por promover la pederastia)
Digo que el único límite deben ser los tribunales.
Entonces estoy de acuerdo,pero lo jodido es que en el caso de serbian film se la cargaron los tribunales(injustamente).
El problema está en cuando el poder jurídico está contaminado por otros poderes, como suele suceder. Y estoy de acuerdo contigo, el humor no debe de tener límites. Otra cosa es la apología o la defensa de ilegalidades. Pero si en este país se puede encontrar una copia del Mein Kampf y no una del Hitler=SS, es que algo anda muy muy mal. Si presuponemos que los seres humanos somos inteligentes, yo no acepto que ningún estamento público ni agrupación privada me diga qué puedo o no pensar, de qué puedo o no reírme. Otra cosa es lo que haga después con lo que piense. Una cosa es escribir o leer Lolita, y otra andar sobando niñas por los parques.
Un saludo!
Muy buen información, claro y fácil de entender. sigan publicando
Felicitaciones por este blog, expresa de una manera clara y concisa la importancia de este tema