La Coctelera

The Watcher and The Tower

Blog acerca de cómics, libros, música y lo que tenga a bien su autor.

1 Agosto 2011

Kirby y la justicia.

Estos últimos días hemos conocido la sentencia final del juicio que mantenían los herederos de Jack Kirby contra Marvel, intentando conseguir los derechos de los personajes que Kirby creó o cocreó en los 60. Yo no voy a comentar este juicio; no he leído el texto de la sentencia, ni lo he seguido de manera especial. No sé qué movía a sus herederos, aunque por la naturaleza de la demanda es fácil suponer que el vil metal, y cuanto más mejor. Tampoco voy a entrar en si ha sido o no inteligente plantear en esos términos el juicio: probablemente no. Todo esto para mí no es otra cosa que un símbolo. Un símbolo de todo lo malo que tiene una industria que acarrea desde su nacimiento una historia de violencia innegable, de explotación y de maltrato.

Estoy leyendo muchas cosas estos días. A favor y en contra. No es mi intención contestar a nadie en particular, pero tampoco puedo quedarme callado. Defender el sistema de explotación de la industria del comic book con argumentos como que daban de comer a los autores me parece, sencillamente, inmoral. No quiero ofender a nadie, y tengo el máximo respeto por cualquier opinión, pero así lo siento y así lo tengo que decir. ¿Quién dio más de comer a quién? ¿Quién se forró y quiénes han muerto sin un duro a lo largo de las décadas? ¡Por favor! Los autores han recibido las heces de la copa que ellos mismos llenaron. Y me da igual el contrato de mierda que le obligaran a firmar a Kirby en el 74. ¿Tenía acaso otra opción aparte de firmarlo? ¿Podría haber dibujado fuera de la gran industria? Que se lo pregunten a Gil Kane, por ejemplo, si se podía. Se argumenta que Marvel “presta” sus creaciones a unos autores que pueden así ganar dinero y ser conocidos, que la marca Marvel y sus iconos son la base de la industria, y no los autores. Aparentemente tiene lógica.

Pero ¿de dónde salen esos iconos? ¿De la editorial? No. Marvel no existe. No es nada. Una corporación sin rostro que ha cambiado de manos una decena de veces. No crea nada, no genera ningún contenido. Alguno se piensa que sus personajes salieron de un ordenador gigante, o de la Unimente. Y no. Cada uno de sus personajes es creación de un señor o señores con nombres y apellidos. Se argumenta que la editorial asume el riesgo económico. Estamos en lo de siempre. La lógica empresarial de mierda: yo te publico tus cosas, y te doy 10. Si gano 1, he perdido 9; si gano 1.000, he ganado 999. Pero tú nunca, jamás, volverás a ganar más que esos 10 que te di la primera vez. Si no vendes, te echo. Si vendes, lo mismo también, y tu creación se queda conmigo. Si reimprimo tu trabajo, no ves un duro. Si imprimo una camiseta con tu dibujo, o vendo los derechos para una serie de televisión, tampoco. Porque, ah, el icono es mío. Tú no serías nada sin él.

Por supuesto que Marvel pone de su parte. Sólo faltaba. Se está jugando su dinero, qué menos que que promocione y gestione adecuadamente sus propiedades, para hacerlas conocidas y que generen más beneficios. Pero lo injusto, lo que me saca de mis casillas, es precisamente eso, el rollo de la “propiedad”. Será legal, pero no es, desde un punto de vista humano, justo. Esto sólo pasaba en los tebeos, además. En la literatura, un autor cede, y cedía, los derechos de explotación de su obra, pero nunca, jamás, los derechos de autor. Éstos se llaman así por algo: son inalienables, nadie puede sustraer a un escritor ese derecho sobre su obra, por draconiano que sea el contrato que firme. La lógica de Marvel es perversa porque establece que el personaje es creado por Marvel. Y eso es falso. La coartada del trabajo de encargo tampoco me vale. ¿Cómo puede argumentarse que tal o cual autor creó a un personaje en el seno de una empresa si no estaban en plantilla, si no tenían ni sueldo? La realidad innegable es que Spiderman, la Cosa, Cíclope o quien queramos no es creación de “Marvel”, sino de unos autores que fueron quienes dieron en el clavo. Ver la cosa al revés pervierte el debate: no es Marvel la que permite a los autores ganar dinero; son los autores los que dan un trabajo a Marvel que la hace de oro. Cobraron mejor o peor, pero siempre una miseria comparado con lo que ganaban sus jefes. Entregaban sus originales y ahí acababa cualquier retribución. Si pedían lo justo, patada. Si hablaban de crear un sindicato —por dios, que eso es de comunistas—, patada. Que no hubieran aceptado, pensará alguno. ¿Qué opción había? ¿No dibujar, irse a una obra? Un autor no podía hacer otra cosa si quería seguir siéndolo. Justificar la injusticia empresarial con ese argumento será, hoy, ayer, y siempre algo infame. El trabajador es el eslabón más débil de la cadena, el que no tiene elección, el que está cogido por las pelotas.

Hablemos de Kirby, venga. A veces parece que era un mindundi que pasaba por allí y que gracias a la chispa de Stan Lee tuvo éxito. Y no. Kirby ya era un monstruo. Era un artista reconocido y reputado antes de trabajar con Lee. Igual que Steve Ditko, Bill Everett o Gene Colan. La primera hornada de dibujantes de Marvel no era precisamente moco de pavo. Y por supuesto, Kirby sin Lee demostró mucho más que Lee sin Kirby o Ditko. Es así, al menos para mí. Kirby se mató a trabajar como un animal. En los dos o tres primeros años dibujaba casi todo, diseñaba personajes, le ponían en los primeros números de muchas series porque era el artista estrella de la editorial. Qué curioso, ¿verdad? Stan Lee no era suficiente reclamo para el lector, parece ser. Kirby aceptaba esta sobrexplotación a pesar de que lógicamente repercutía en la calidad de su trabajo, aceptaba que no le devolvieran los originales y que le cascaran al golfo —en el buen sentido— de Vinnie Colleta como entintador.

Y luego está Stan. Claro que tenía su mérito, por supuesto. Stan, el hombre para todo, el showman, el vendedor definitivo. Stan sabía qué tecla pulsar, cómo hablarle al lector, se sacó de la manga los crossovers y la continuidad como la mejor manera de enganchar a la gente y vender más cómics. Tenía buenas ideas, y un sentido del melodrama, del culebrón, excelente. Ahora, las cosas en su sitio. Yo era el primero que alababa a The Man, pero cuanto más leo del tema más se me cae del pedestal. No puede estar todo el mundo equivocado: las evidencias, lo que él mismo ha dicho a veces, demuestran que Lee hacía lo justito. Daba una idea de una línea a un dibujante que se curraba veintidós páginas de tebeo y luego se ponía en los créditos como “guionista”. Y a eso lo llamó “el método Marvel”. ¿Ven como es el vendendor definitivo? Hasta de sí mismo. Quien defienda que eso es justo no sabe cómo se hace un tebeo. ¿Si yo le digo a un amigo escritor que escriba una novela sobre un calamar hemofílico y la hace, yo soy el coautor? Como mucho, podrá decirse que esa novela está basada en una idea original mía. Pero la obra es de quien la desarrolla, punto. Stan estaba a todas. No se perdía un sarao. Concedía entrevistas con su sonrisa perfecta y su labia chispeante, se fotografiaba con muñecos gigantes y actores disfrazados de los personajes mientras Kirby, Ditko o Everett estaban doblados sobre la mesa de dibujo. Ha pasado a la historia como el creador de unos personajes que ya son mitos contemporáneos. En EE UU es una pequeña celebridad; ¿quién se acuerda de Kirby? Nadie, entre el gran público. Lee además ha mentido como un bellaco. Sus contradictorias declaraciones, su conveniente mala memoria, son lamentables. Oírle contar cómo se le ocurrió la idea de Spiderman y luego leer sobre Joe Simon y Kirby y su idea preliminar es vergonzoso, y tiene mala defensa, francamente. Lo mismo para muchos otros personajes. Es evidente que Lee se ha vendido a sí mismo durante mucho tiempo como el creador único de todos los personajes, y a sus coautores —o autores, sin el co, en muchos casos— como meros dibujantes que plasmaban en el papel sus dictados.
La realidad es otra, y sólo desde hace pocos años la estamos empezando a conocer. Pagaría para que Ditko hablara; creo de verdad que es el que tiene la llave de todo. Pero no hace falta para saber que a partir de unos pocos números tanto Ditko en The Amazing Spider-man como Kirby en Fantastic Four llevaron el cotarro a su antojo. Lee ponía los diálogos, o eso nos han dicho —yo ya no me fío—, pero los argumentos, la narrativa, los diseños, eran de Kirby y Ditko. Qué casualidad que fuera a estas dos, las series más exitosas de Marvel, a las que Lee permaneciera vinculado durante más tiempo en los créditos. Examinemos sin mitomanía ni romanticismo las series donde Kirby abocetó a toda leche unos cuantos números y luego dejó paso a dibujantes con menos ideas. The Avengers una vez se marchó y hasta que llegó Roy Thomas a los guiones es muy, muy chunga. Cada mes pasaba lo mismo, en todos los números los héroes se peleaban, los villanos eran siempre los mismos y sus planes cualquier cosa menos elaborados. Lo mismo para The X-Men. Sin Kirby, prácticamente no se creó a ningún personaje nuevo que hoy se recuerde, ni ninguna historia fue memorable. Y no digo, ojo, que Lee no hiciera nada. Digo que hacía muy poco, en el nivel creativo, que es la base de todo esto.

No digo que Lee sea mala persona, por supuesto. Pero no se ha comportado siempre bien. Stan ha mentido, ha inventado a su antojo el pasado, aparece en series de televisión, películas y programas contando su historia, cómo creo a tal o pascual. Pocas veces se acuerda de Kirby. Es lógico que éste acabara cabreado con Lee escuchando según qué cosas. Pero claro, para el fan, Stan es “el bueno de Stan” y Kirby un tipo seco que no tenía don de gentes. Stan cumplió su papel, fue el hombre de empresa, la voz de su amo, el defensor de los intereses corporativos frente a los dibujantes. Cuando tuvo que elegir se posicionó a favor del poder. Kirby, Ditko y los demás no eran sus compañeros de trabajo; eran sus empleados. Stan fue bueno. No dio problemas. O no muchos, que cuando le interesó, bien que demandó para sacarse unas perrillas. Se le pagó con aquel “Stan Lee presenta”. Los demás fueron ninguneados sistemáticamente. Los homenajes, las menciones en números especiales y demás, son muy recientes, probablemente no antes de los noventa. Carlos Pacheco contó hace tiempo que le taparon una dedicatoria en una viñeta, no recuerdo a quién.

La industria, la empresa, asfixia al creador. Se le trata como si fuera un obrero en una cadena de montaje, y no es eso. Reconocerle más sería arriesgarse a demandas, a tener que dar dinero. Por eso, y no por otra cosa, persisten en esa situación. Hoy al menos los dibujantes y guionistas de Marvel o DC están mejor remunerados, aunque cada paso en la lucha por su dignidad lo han dado ellos y en contra de la fuerza que ejercía la maquinaria. Pero no se aplica con efecto retroactivo, de manera que un dibujante como Colan muere en la miseria y a Marvel no le tiembla el gesto. Porque no tiene, porque no es nadie. Porque es un ente invisible, un mecanismo que sólo busca ganar dinero. La sentencia y este juicio en concreto son lo de menos. Posiblemente estaba destinado a solucionarse así, y ciertamente no hubiera sido justo que esos personajes hubieran pasado a ser propiedad de los herederos, que probablemente los habrían vendido al mejor postor. No es eso lo que yo quiero, pero mi opinión es lo de menos: yo soy un radical que cree que, a estas alturas, esos personajes deberían ser de todos, de dominio público.

Aquí lo que importa, como ya habéis dicho muchos, es el espíritu que mueve todo el cotarro. La verdad absoluta que hemos aceptado nosotros como aficionados y los autores como tales: que no hubo otra forma de hacer las cosas, que eran otros tiempos, que Marvel también hace lo suyo. El fanboy ama al personaje y el personaje, le han dicho siempre, es propiedad de Marvel. Los autores van y vienen pero el personaje es eterno, le dicen. Y surge por generación espontánea, por lo visto. La lógica de Marvel dicta, debe dictar porque si no todo se va a la mierda, que el personaje es el que vende. Que cuando ellos venden un póster con un Spiderman de John Romita, se vende porque sale el lanzarredes, que lo mismo habría sido hacerlo con una ilustración de Al Milgrom. Esa idea de que los personajes se venden solos fue lo que llevó a la bancarrota a la editorial durante los noventa. Porque no lo hacen, claro. Al final quedan las buenas historias y las buenas etapas, fruto del trabajo de los autores, no de la editorial. Y al final, todo se reduce a eso. Kirby sin Marvel seguiría siendo Kirby. Marvel sin Kirby, directamente no sería.

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10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

JB

JB dijo

Me parece el mejor análisis que he leído sobre el tema. Gracias por decirlo tan claro.

1 Agosto 2011 | 11:27 PM

Octavio B. (sr. punch)

Octavio B. (sr. punch) dijo

Yo estoy, claramente, con tu tesis. Y como ya dije por mi sitio, la pleitesía por el autor es lo que me mueve a opinar en primer término. Mi gratitud como lector, mi reconocimiento a un autor. Porque la obra de arte poseerá un poder atemporal, superior a coyunturas legales de mediados del siglo XX y principios del XXI, y cuando en un futuro ¿lejano? se vea todo este sistema como una base (sucia) del ultracapitalismo (sistema sucio-sucio que, en mi opinión, está empezando su lentísimo declive, porque al menos sus costurones ya son evidentes... es algo), las obras de arte que dentro de este sistema han florecido seguirán dialogando de tú a tú con el hombre. Igual que lo hace una obra de Shakespeare perse a las incontables injusticias que su tiempo haya tenido con el autor.
Defender a Kirby, entonces, es posicionarse (al menos lo es para mí) contra un Sistema pútrido. Defender hoy y aquí al autor, es un equivalente a defender a la infancia y sus derechos durante la primera revolución industrial, y hacerlo en su tiempo. Aunque sean tebeos. es más que eso.
Mi ética me obliga, en fin, y lo considero un ejemplo pequeño dentro de un totum revolutum que nos ha llevado a un callejón social, político y económico en occidente. el caso K es más que un tema del cómic: es un modelo a pequeña escala del sistema que nos han querido vender como el ideal desde la guerra fría (estoy siendo un tanto reduccionista, soy consciente)

Y ante este panorama injusto, la capacidad de crear arte la considero un apriorismo sobre el que mover cualquier razonamiento: Kirby ES el cómic tal como lo ha concebido USA, y de seguirle o abandonarle se ha definido todo el noveno arte de allí. Por ello, si sus herederos quieren calles de baldosas amarillas, yo estoy con ellos. y si quieren que yo cante desde mi balcón (preparaos) yo cantaré como la Castafiore toda la noche, porque Kirby lo merece, porque su familia debería heredar todo lo que él ha creado, que es todo o casi todo en el cómic occidental de los últimos cincuenta años.

2 Agosto 2011 | 12:00 AM

The Watcher

The Watcher dijo

Claro, esa es la cuestión. Nos han vendido que el orden natural de las cosas, lo correcto, es lo que existe. Todo el mundo ve perfecto que Marvel se lucre con "sus" criaturas, es ley de mercado, ¿no? están en su derecho. Ahora llegan los herederos de Kirby, van a por pasta (que eso es cierto), y ya no se ve bien. Si Kirby hubiera tenido un trato justo, habría sido multimillonario, y por tanto sus herederos también lo serían. Pero ellos son parásitos, Marvel no. Y hoy toca hablar de Kirby, pero es la punta del iceberg. Son todos.

2 Agosto 2011 | 12:04 AM

Mo Sweat

Mo Sweat dijo

Amén.

Amén.

Amén a todo...

Jamás se ha hecho justicia con Jack Kirby; ni tan solo ahora que ya lleva tiempo fallecido.

Como bien reflejaron Waid y Wieringo en aquellas ya míticas páginas de Fantastic Four, Kirby es el auténtico padre de todos ellos.

Stan Lee es muchas cosas (algunas de buenas), pero por encima de todo es un vividor.

Saludos.

2 Agosto 2011 | 12:36 AM

Santiago García

Santiago García dijo

Estos días me he estado leyendo "Supergods", el libro de Grant Morrison, y es curioso cómo cuenta varios casos de interferencia editorial en los guiones, suyos y de otros. Bueno, digo de interferencia editorial, pero debería decir de censura y manipulación editorial. Y no estoy hablando de los años 60, estoy hablando de los años 2000, es decir, de ahora, y estoy hablando de series como X-Men o The Authority, y de autores como Grant Morrison o Mark Millar. Es decir, que estas situaciones que sufrieron los Jack Kirby, Steve Ditko o demás, no son aberraciones del pasado producto de una mentalidad empresarial con poca sensibilidad. Son cosas que siguen pasando hoy, y que, en realidad, son consustanciales al propio sistema de producción de las grandes editoriales de comic book americano. No hay ningún problema, es que el sistema es así. Es como la crisis financiera, no es una crisis, es que el sistema es así. Y el sistema (del comic book) es así, porque los personajes son de las empresas, y no de los autores. Es decir, si eso cambia, se viene el sistema abajo. Pensar que el sistema se puede reformar es ingenuo o malintencionado. El sistema no se puede reformar porque funciona perfectamente para los que se benefician de él. Claro que para gente como Mark Millar, la cosa ya no es así: Wanted, Kick-Ass, Nemesis, son suyos. No es casualidad. Y no es casualidad que Millar ahora probablemente sea millonario.

2 Agosto 2011 | 10:46 AM

The Watcher

The Watcher dijo

El respeto por el trabajo de los creadores es algo que brilla por su ausencia, porque no tienen la sensación de estar publicando arte, sino productos en serie... respetan el dinero que ganan, sin más. Por eso Millar se ha pirado. Ya ha jugado con Spiderman, Lobezno, los Vengadores... Ha satisfecho a su niño interior que soñaba con guionizar sus personajes preferidos. Ahora, la pasta que produzca se la va a quedar él. Lógico y normal.

2 Agosto 2011 | 02:10 PM

Santiago García

Santiago García dijo

Sí, la pasta que produzca se la quedará él. ¿Y a quién le importará qué editorial publique sus tebeos? ¿Acaso te importa si Némesis o Kick-Ass lo saca Marvel, DC o su tía la del pueblo? Ése ya no es el factor. De la misma manera que te da igual quién saca Holy Terror. ¿Acaso era un "libro de DC" antes y ahora no lo es?

2 Agosto 2011 | 03:02 PM

Octavio B. (sr. punch)

Octavio B. (sr. punch) dijo

"el niño interior" este es el quid: es un sistema vicioso, no viciado, vicioso, porque se alimenta y crece aprovechando modelos empresariales abusivos y de otra época; de una economía desfasada (o en proceso de estar desfasada aunque aún persiste en el s XXI) y de una sociología radicalmente diferente... apenas unos pocos grandes nombres de las daylies y las sundays eran tenidos por artistas, el resto eran artesanos asalariados, carne de fábrica (de ideas, ejem, pero fábrica, no "casa". en tu casa vives, en la fábrica... ya sabes). Pero volviendo a Kirby, en aquella época y considerando "mano de obra" a quien hoy entendemos como un artista (a la romanticisme, vamos), se ha desarrollado un universo de personajes tan brutal ('se' no, los han desarrollado, precisamente, esos autores tenidos por asalariados, peones) que hasta hoy los artistas siguen deseando "tocarl" ese universo de fantasía. Y no me extraña. Después de todo, y ya que pasas por acá, SANTIAGO, no me dirás que no te molaría "tantear" a Batman, aunque sea en un especial Christmas", ¿eh?. Ahí está la urdimbre del sistema en 2011: Marvel, DC, crearon cosas gloriosas, y las hace crecer en el tiempo, pero no así a los artistas que casi ningunea hasta pretender que todo el mérito es de la editorial. Y con todo, los artistas hoy sienten la atracción del caramelo (que además proporciona sueldos suficientes como para vivir de su pasión, los cómics) porque batman, Superman, Spiderman o Hulk son iconos. Maravillosos. Pero lo que se discute es de quién es el mérito, jeje...

2 Agosto 2011 | 04:06 PM

Fulanow

Fulanow dijo

Buenísimo. Felicidades por el artículo.

18 Agosto 2011 | 03:21 PM

essay papers

essay papers dijo

It's really important question to discuss now as I can see!

23 Noviembre 2011 | 08:56 AM

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